Tangram Project V

 

Después de descansar del  agradable “empacho” de tangrams, comenzamos con la quinta tanda de tangrams. No podemos dejar de mencionar nuestro agradecimiento a los dieciséis participantes por la gran calidad de sus fotografías y textos. ¡Ojalá podamos ver y leer más tandas como esta!

Como ya sabéis, podéis repetir participación cuantas veces queráis, por lo que a los que ya habéis escrito o fotografiado os invitamos a repetir experiencia y a quienes aún no han tenido oportunidad, animarse en esta quinta tanda. Recordad que vosotros hacéis Tangram Project y, sin vuestras aportaciones, ¡no sería posible!

Como es habitual, la primera pieza será la fotografía, y la fecha límite el 8 de abril a las 23.59 horas GMT. Os lo iremos recordando de vez en cuando. 😉

Toda la información para formar parte de los tangrams, la encontraréis a partir de las normas generales y las pestañas de fotografía y textos.

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Tangram IV.7: Sin títulos

Silvia J. s/t. 2008

Silvia J. s/t. 2008

Como cada mañana bajé al bar a trabajar. Lo encontré sentado en su mesa de la terraza, en una de sus interminables charlas que dirigía a cada persona que pasaba. Anhelaba que escucharan lo que, para él, eran sin duda palabras cargadas de sabiduría.

La gente no quería perder tiempo con él: ponían malas caras, aceleraban el paso y no solían volver. También se acercaba a los otros clientes, quienes se sentían molestos e invadidos, lo que no era bueno para el negocio.

Venía tiempo pensando en cómo encontrar una solución para que los que no desearan escuchar, no se vieran obligados a quedarse, ni sintieran incomodidad al dejarlo de lado. Aprovechando uno de los pocos momentos en que hacía una pausa, me acerqué a la mesa donde siempre se sentaba. Preparé, en la silla de enfrente, lo que en un momento de inspiración se me ocurrió podría ser una solución. Transformé unas viejas prendas de vestir en el que sería su mejor “acompañante”.

Al retomar uno de sus incansables discursos, percibió los cambios que había hecho. Me dirigió una mirada (primero confusa, luego agradecida) y prosiguió con su tarea de explicar, ahora a aquel nuevo “compañero”, su particular visión del mundo.

Y así continuó, cada día en la misma mesa, hablándole a una silla vacía que le escuchaba sin que el transcurrir del resto del mundo lo turbase.

Javier Fernández

Tangram IV.6: Gota a gota/Una copa de vino

 

Jack Bernal. Gota a gota. 2013

Jack Bernal. Gota a gota. 2013

Una copa de vino

Mira de reojo al otro lado de la mesa pero allí no hay nadie. Ya no recuerda el día en el que se prometió que no volvería a beber sola.

Lo que sí recordaba era todas las caras que habían pasado frente a esa copa de vino desde la que los escrutaba. Sus ojos cansados de mundo clavados en la mirada mundana que juega a intentar jugar contigo. Y vuelta a empezar. Nadie dijo que fuera fácil encontrar una cita interesante, un hombre, una persona, un alma, cualquier cosa. Se había cansado de tanto perdonavidas.  Sobran Humphrey Bogarts en esta vida que está falta de algunos que entiendan el final de Casablanca.

Un día cambió las tornas, un mareo a sus principios y ella se convirtió en la perdonavidas. Pero solo descubrió que pretender ser Ava Gadner en días de diario es estresante y no compatible con las visitas al Mercadona. Así que aparcó los tacones, volvió a ser ella, que era menos glamouroso  pero más real al final y al cabo.

El sonido chirriante de una silla hace descarrilar su tren mental hacia la mirada profunda que se extiende sobre el mantel. Aquí está ahora, equilibrando como puede sus dosis de realidad con sus pulsiones de actriz trágica en busca de una pizca de realidad que atisbar en los ojos del otro. Otra copa de vino. Una excusa sobre el tráfico, dos besos, un par de bromas para romper el hielo, y ahora, míranos, un perfecto cliché romántico.

 Diana Hinojosa

Tangram IV.5: Te Tienta/Ingenuos

Silvia Cascales Hernández. Te tienta. 2013

Silvia Cascales Hernández. Te tienta. 2013

Ingenuos

Piensas que eres dueño de todo lo que ves

Crees que todo debe caer a tus pies rendido

Deseas ser el ser supremo, un dios.

No sabes que tú eres la posesión de tu entorno

Tú eres quien se rinde ante mi omnipotencia

No eres más que un mero peón en mi juego.

Sigue creyendo, deseando y pensando en el mismo modo

El final lo decido yo, cuando y como quiera

Y tan solo tendrás que resignarte a tu sino.

Nekabitt

Tangram IV.4: Novia en el río/El príncipe salió rana y no fue un cuento

Marta Cruz López. Novia en el río.

Marta C. L. Novia en el río.

 

El príncipe salió rana y no fue un cuento

Priscila era una chica soñadora y obediente. Desde pequeñita tuvo fijación por ir a una charca cercana a su casa. Cuando le preguntaban dónde iba siempre contestaba que iba a buscar a su príncipe. Cuando creció se convirtió en una joven preciosa, a la que no le faltaban pretendientes. Sus padres insistieron en que se quedase con uno de muy buena posición, guapo, educado… un auténtico príncipe que, decían, la iba a tener como a una reina. Se casaron con gran boato, pero pronto a nuestro príncipe se le destiñó el azul. La vida de Priscila oscilaba entre el rojo y el negro, dependiendo de las ganas de batalla que tuviese su esposo. Ella seguía siendo la misma chica obediente, soñar ya no podía, aunque para él nada era suficiente. Un día decidió ponerse su vestido de boda, aquel con el que parecía una verdadera princesita, y volar. Ahora, si quieres verla, sólo puede ser en noches de luna llena, en aquella charca. Si le preguntas, te mirará hasta helarte el alma y te dirá que anda buscando a un verdadero príncipe.

Miguel Ángel Pegarz