Tangram II.7. Jardín 2.0/Abuela

Nekabitt. Jardín 2.0. 2009.  Málaga

Nekabitt. Jardín 2.0, 2009. Málaga.

Abuela

Un cielo despejado que no alcanza la tierra,

Abuela, eso son tus flores.

Tus flores esas que dormitan en nuestro bosque,

Abuela…

Arrullaban al sol secretamente,

¡y yo sin darme cuenta!

El aroma de ese bosque que ayer abandonaste

no es sino el perfume de tus manos…

y el sol que se cuela en el cielo raso de tus flores rosadas

no es sino una extensión de tu abrazo.

Hoy te respiro en este tumulto de pétalos y enramados, Abuela…

en ese tumulto de pétalos dentro de ese cielo magenta de tu jardín echo cueva…

Gabriela Guevara

Tangram II.6. Sin título/Sin título

 

Laura Antúnez. S/T

Laura Antúnez. S/T

Con muchas mudanzas en mi haber, tenía por costumbre empacar no solo equipaje convencional, sino también un costal de costumbres, otro de melancolía y uno más de incertidumbre. Como todo lo la vida nos da, es mi fiel sombra, la que debía llevarlos (solo Dios y ella saben lo que pesaban) así que simplemente aprovechaba y los llenaba lo más que podía. Un día de pie ante un hermoso puente, no fui capaz de andar un paso más. Los rayos del sol bailaban entre sus brazos de acero, modelando toda clase de figuras conocidas o soñadas formadas por toda suerte de pensamientos de personas que lo cruzaron y dejaron atrás, como migas de pan. Mi sombra se puso feliz, con mucho cuidado, dejó la carga en el piso y antes de que pudiese detenerla, ya estaba girando en el centro. Al no sujetarla yo, flotaba ligera entre acero y sol. De alguna manera, las figuras cargadas de emoción se fueron anexando a (¿mí?) silueta, mientras que, los que eran canijos monstruitos fueron degradándose hasta perderse en rincones obscuros, y vi con sorpresa, cuando un atrevido con ojos de miedo trataba de colarse a mi equipaje. Una nube escondió al sol y al momento sentí el abrazo de mi amiga, algo arrepentida por su fuga. Pero yo estaba feliz. Puente, sol, sombras… todos unidos en un solo propósito: cambiar el equipaje. Fe, Serenidad, Confianza. Y al caminar sobre él pude sentir otra cosa… Lo bueno no pesa: Inspira.

Laura Muñoz

Tangram II.5. Paseo de Castaños/ La Calle Arbolada

Marta Cruz López. Paseo de Castaños. Ágreda

Marta C. L. Paseo de Castaños. Ágreda.

La calle arbolada

La noche se hace día, salgo a su encuentro

y  pensativa; sin rumbo, sin prisas,

lentamente camino.

La vida es sólo un sueño

que mi existencia en pie mantiene,

pero hoy me ha despertado

la esperanza casi muerta.

Esta calle arbolada dirige ya mis pasos,

ahí las bancas me invitan a tomar un descanso;

¡es el cansancio imprudente el que me ha delatado!

Yo sigo caminando ahogada en mis recuerdos,

que con dolor, profundamente me atrapan

en un mar sin superficie…

El canto de un pájaro alegre y melodioso

que tímidamente se esconde entre las ramas,

ha logrado desviar mis pensamientos.

Miro los árboles viejos a mi alrededor;

cuando de pronto, toca mi rostro el viento tibio

dibujando una sonrisa en mi boca;

dulcemente a mi oído éste susurra: ¡la vida te acompaña!

una planta, una flor; un insecto y cualquier ser viviente.

La tierra, el sol y el cielo que te mira; ¡están contigo!

tratando de recordarte lo que has olvidado,

¡siente como te abrazan!

De pronto; una sensación de felicidad en mi ser

me ha hecho abrir los ojos,

¡tanto a mi alrededor y yo tan ciega!

Ahora mis recuerdos más frescos

recorren tantas cosas, las cuales, en medio de dolor

y confusión, yo no había visto.

Curiosa y animada apresuro mis pasos,

pues ahora yo sé que allá: ¡a lo lejos!

un destino sin nombre; ya me espera.

Silvia Juárez

Tangram II.4: Líneas/ El Funambulista

Juan Reyes. Líneas. 2012

Juan Reyes. Líneas. 2012

El Funambulista

No pierdas de vista la imagen. Ni siquiera parpadees. En cualquier momento puedo pasar saltando por ese cable. Es mi trabajo, sí. Me gano la vida con esto desde hace unos meses. No hace mucho vivía en esa casa, en la de las tejas. Las colocó mi abuelo con ayuda de mi padre. Ahí me parió mi madre. Como ellos, yo también trabajé en las huertas que rodeaban la casa, donde ahora están esos adosados.

Todo empezó cuando llegó este cable. Sustituimos velas por interruptores. Dejamos de coser para comprar ropas en centros comerciales, hechas en Oriente. Ya no cultivábamos, comíamos cosas empaquetadas de los supermercados. Al poco hicieron el aeropuerto y el cielo se plagó de aviones ¡Como ése, mira!

Nos lo creímos, vaya si nos lo creímos, pero se lo llevaron todo. Ya solo me queda este cable, este cable ardiendo por el que salto, a la espera de alguna limosna de esos pocos turistas que todavía llegan.

Atención. Tachán tachán. ¡Ahí voy!

Javier López

Tangram II.3. Sin título/ Humanidad vs Comercio

Francis Ortega Moreno. S/T

Francis Ortega Moreno. S/T

Humanidad vs Comercio

Leonidas Kavakos dejó un instante el estuche que contenía su veterano Stradivarius sobre el mueble de la entrada para corregir ante el espejo la horizontalidad de su pajarita. Haciendo una mueca, deshizo el nudo y de vuelta a su habitación se decidió por una vestimenta más deportiva. Deambuló luego, de negro, por el mercado de Monastiraki, buscando el lugar ideal en el que ubicarse mientras observaba cómo en las calles adyacentes comenzaban a levantarse los puestos del mercadillo, turístico e insípido.

Avanzó unos metros más sobre las losetas hasta situarse casi en medio de la plaza, la vista fija en el monasterio que históricamente había sido el centro catalizador del humanismo griego y ahora era sólo reclamo para fotografías turísticas. Pensó en Atenas, en toda Grecia, convulsa, exprimida, rota. Pensó en su trabajo en la orquesta sinfónica y en sus giras por todo el mundo y comenzó a hacer sonar su Stradivarius como nunca, con el alma en cada cuerda, en cada nota, desgarrando el Concierto para violín número dos de Szymanowski en la mejor de sus interpretaciones. Lástima que nadie escuchase, lástima que el mercado de baratijas, y la ilusión que sus brillos provoca, llamase más la atención que la música del compositor ruso. Lástima que el arco de su violín no rozase siquiera la antena de televisión y llevase la señal fuerte y clara al resto de Grecia, al resto del mundo, para que todos supieran que el humanismo, a pesar de algunos, seguía existiendo.

Juan Reyes

Tangram II.2. Consummatum Est/ Sin Título

Pepe López. Consumatum Est. 2011.

Pepe López. Consumatum Est. 2011.

 

– ¿Qué fue de la esperanza? ¿De Dios? ¿Ya nadie cree en Dios? ¿Nadie tiene fe?

– De rota fe está hecha la esperanza de hoy en día.

Miras la vida y está rota. ¿Cómo van a creer en Dios, si ya nadie se acuerda de cómo es? ¿Cómo vas a ver a dios si su cara la vendieron y compraron mil veces? La rompieron y rehicieron para que luciese diferente…

¿Creer? ¿Tener fe?… Si para rezar hace falta dinero. Si los que predican se venden al oro, la seda y las marcas…

La cara de Jesús se rompe de lágrimas de pena y culpa, porque la Fe está rota para muchos. Porque se vende muy cara la salvación. Ya no hay dioses, ni esperanza. Todo está en ruinas. La fe nos ha arruinado…

 

Laura Antúnez de la Maza