Tangram IX.4: Caleido urbano/El dibujo

Nekabitt, Caleido urbano

Nekabitt, Caleido urbano

El dibujo

Tras coger aire y sin pensárselo mucho, se lanzó a la piscina para bucear hasta el fondo. Conforme se iba acercando, la imagen se fue haciendo más nítida. No tardó demasiado en tocarla con sus manos. No era un mosaico, como creía. Ni una pintura, porque no era completamente lisa. Podía acariciar cada una de las formas que componían aquella imagen: las figuras estrelladas, los pequeños rectángulos que rodeaban el asterisco central y esas piezas de un rojo llamativo que no terminaba de reconocer y le recordaban a un pez.

Quiso patalear para volver a la superficie y pronto entró en pánico. Por mucho que se moviese no alcanzaba a verla, al contrario, parecía alejarse cada vez más. La oscuridad también empezó a engullirla.

El mordisco de su gato en el dedo meñique de su pie le devolvió el aire a los pulmones. Y a la realidad, con un sobresalto y taquicardia. Solo el golpe de algo que cayó al suelo, la volvió en sí. Era un libro, el que estaba leyendo antes de dormirse. Al cogerlo, se deslizó algo de entre sus hojas. Era uno de sus muchos dibujos. Le gustaba viajar y disfrutaba dibujando las cosas que más le gustaban. Pero ése representaba algo que no había visto jamás, en ninguna parte… salvo en su sueño:

Las figuras del fondo de la piscina.

Elena Pacheco

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Tangram IX.3: Ausencia/La libertad azul

 

Patxi Granado, Ausencia. 2015

Patxi Granado, Ausencia. 2015

La libertad azul 

Momentos de calma, tierna soledad, un horizonte entero para contemplar, para poder soñar. Poder dejar la mente libre, sin prejuicios. Evitar el terror de la gente por temor a introducirse en nuestras ensoñaciones, en nuestros anhelos.

No permitimos que nuestra verdadera personalidad vuele cuando estemos rodeados, paseando entre la multitud. Preferimos ser libres cuando contemplamos el infinito mar, remanso de paz y tranquilidad, de furia y de pasión, de infinitas historias, de amor y grandes batallas libradas para infundir temor y respeto a los enemigos.

Cada día mis pies guían el sendero que ya fue marcado a través de mi alma y de mi corazón, la belleza y la fascinación que me produce el contemplarlo a diario pudiendo imaginar mil y una maravillas que se puedan hallar, las aventuras que se pueden compartir, las amigas que puedes encontrar en cada puerto, locuras inconfesables, esa enseñanza y sabiduría que solo alguien tan grande y longevo puede transmitir con tantas tonalidades reflejadas bajo este cielo y bajo esta luna que es tu amante tardía.

Cada ola que golpea y se desliza entre las rocas son caricias y besos apasionados de amantes que se funden momentáneamente en sentimientos duraderos a lo largo del tiempo.

Observar algo tan bello cautiva de una forma tan mágica y sensual que hace que su hechizo te atrape de tal forma que solo quieras deslizarte en cada historia, en cada momento, en cada recuerdo  y simplemente soñar.

Serezade López

Tangram IX.2: sin título/La Pantalla

Jack Bernal, sin título, 2015.

Jack Bernal, sin título, 2015.

La pantalla

En la venta atiende una mujer entrada en años. Los vecinos especulamos, pero nadie sabe exactamente cuál es su edad. En cada compra pago un poco más de lo que pagaría por lo mismo en cualquiera de los supermercados, asumo que es la venta de guardia.

Ocho años llevo yendo a comprar a esa venta mercadería varia: frutas para el desayuno, algo de pan, aceite cuando es urgente, cerveza cuando sorprende una visita, cebolla si ha germinado antes de usarla. Tenemos un breve intercambio de saludos murmurados y de comentarios tan vacuos como diplomáticos, pago y me vengo rezongando por el precio al que tiene aquello que vende.

Hoy, de esa venta, me traje a casa algo excepcional. Me lo regaló la mujer que atiende en ella, una mujer de la que nadie sabe exactamente su edad. Algo cuyo valor ahora estimo incalculable y que me hace pensar que todos esos pocos céntimos de más en cada compra han estado estupendamente invertidos.

Llevaba semanas taciturno, enfurruñado, casi huraño. Y ese día fue cuando la mujer y yo conseguimos empatar una conversación de más de cuatro vocablos. Empezó ella. Con sus años y su sapiencia. Fue entrando poco a poco y yo acabé confesando: las elecciones, los partidos eternos y sus eternas mentiras; los homosexuales como yo, la sociedad retrógrada y las falsas morales; el trabajo o la falta de él, la tiranía de las corporaciones y dueños del mundo…

Me regaló un gran sombrero protector. Jamás había sido tan feliz.

Juan Reyes

Tangram IX.1: Algún lugar/El viaje interior

Laura Antúnez de la Maza, Algún lugar entre Sevilla y tú, 2014.

Laura Antúnez de la Maza: Algún lugar entre Sevilla y tú, 2014.

El viaje interior 

Silencio.

Respuesta que obtengo a los gritos de angustias lanzados al mundo.

Silencio.

Me rodea una gran ciudad, llena de vehículos, personas, obras…

Y solo escucho silencio.

Clamo por ser oída, lucho por ser notada, no por destacar, si no por sentirme una más.

Y huyo…

Siento.

El camino me llama, siento mi yo y escucho.

Siento.

Los colores me llenan y bulle en mí la urgencia de vivir.

Siento.

Que siempre he sido persona, que por fin mi sitio está aquí.

Nekabitt