Tangram VI.10: Sin título/El último viaje

 

Carlos A. Rodríguez. s/t, 2014

Carlos A. Rodríguez. s/t, 2014

El último viaje

Cuando llegué al pueblo parecía que mi tarea sería sencilla.

Era sabido que la planta medicinal que aquella mujer enferma necesitaba podía encontrarse en una isla cercana a la costa.

Uno de los hombres del poblado se prestó dejarme su barca que, aun siendo vieja y dada la urgencia, serviría. Quién iba a pensar que, hallándome en la isla y habiendo encontrado lo que necesitaba, me vería atrapado y sin posibilidad de regresar.

Un viejo sanador vivirá y unos jóvenes niños no podrán crecer junto a su madre.

El antiguo bote había hecho su último viaje y la mujer pronto realizaría el suyo, pues me sería imposible salvarla.

Javier Fernández

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Tangram VI.9: Sin títulos

 

Jack Bernal, s/t. 2013. Bailarín:Matías Martínez. Compañía Vision of the Dance

Jack Bernal, s/t. 2013. Bailarín:Matías Martínez. Compañía Vision of the Dance

La multitud de la gente me hace pequeño e inexistente, me escondo para callar, para escuchar, para aprender de las cosas de la vida.

Cada día soy más observador del mundo, pero he de ser por ello menos protagonista? Estoy cansado de escuchar palabras vacías, historias repetidas, mil cuentos de una noche y cuatro mentiras.

Cuando se apagan las luces empieza mi poesía, la forma de expresar un estilo de vida. Mis pies contra tu hipocresía.

No hay muro que separe nuestros mundos ni emociones distinguidas, sólo cien maneras de sentir lo que respiras.

Cierra la boca, abre los oídos y mira.

 Marina Tobaruela

Tangram VI.8: Sin título/¿Qué es Arte?

Daphne Guima. s/t

Daphne Guima. s/t

¿QUÉ ES ARTE?

– ¿Qué es el arte, Mamá?- me preguntó mientras mirábamos uno de los muchos cuadros que hay en el museo.

– El arte son pinturas y esculturas, el arte es arquitectura y música, el arte son muchas cosas.

– Entonces ese cuadro que son dos rayas y una mancha ¿es arte?

– Claro que sí. Está pintando por un famoso artista del siglo XX, y se considera arte.

Mi miró extrañado y se quedó pensativo, mientras miraba a todos lados.

– Entonces ¿quién hace arte?

– Arte lo hace mucha gente, personas que se consideran artistas.

– Aunque hagan cosas feas que no gusten, o no signifiquen nada…

Sorprendida ante tal pensamiento, medité detenidamente cual podría ser mi respuesta.

– Bueno, a todo el mundo no le gusta el mismo tipo de arte y además para el artista su obra siempre tiene un significado.

-Ya veo, entonces ¿quién quiera puede ser artista?

– Imagino que para ser artista, te tienen que considerar artista.

– Oh…- volvió a quedarse callado mientras observaba un bonito cuadro.

– Los dibujos que hago ¿te gustan, Mamá?

Sorprendida por el cambio de registro contesté sin pestañear.

– Por supuesto, me encantan los dibujos que haces, son muy bonitos.

Con una gran sonrisa, me miró y me dijo:

– Entonces lo que hago ¿es arte?

Sonriendo con mucho cariño le contesté:

– Por supuesto, eres todo un artista.

Diana Sánchez Mustieles

Tangram VI.7: Lujuria/sin título

 

Marina Tobaruela. Lujuria. Serie Pecados, 2011.

Marina Tobaruela. Lujuria. Serie Pecados, 2011.

El frío anestesió mis labios. Lo que te pertenecía por nacimiento era ahora mío.

Todo dientes para morderte.

Todo lengua para saborearte.

Todo bilis para tragarte.

Todo carne para no lastimarte.

La porcelana cedió el paso

…Y todo fue parálisis…

El silencio, jadeo.

La oscuridad, parpadeo.

Los músculos, huesos.

No existía  mejor elixir…

El tiempo se resistía a proseguir y el corazón a latir.

Nuestras sombras hasta el amanecer bailaron.

Con el primer albor mi garganta se quedó muda,  y mis labios se secaron…

Sentí cómo mis dientes se iban desmenuzando…

Sin mirarte a la cara me levanté de la mesa.

Antes que tú otros cedieron su plato.

 

Ana de Beraza Lavín

Tangram VI.6: Calma azul/ Azul

Nekabitt. Calma Azul.

Nekabitt. Calma Azul.

Azul

Abrir los ojos y ver que sobre su cabeza el cielo es gris por las nubes densas que carga. Al frente, los barcos se perfilaban en el horizonte sobre un mar igual de plomizo pero en calma.

Horas antes, al llegar, con el cielo despejado y a plena luz del día, le había parecido un paisaje maravilloso compartido en la mejor compañía.

¿Por qué entonces había soñado con esa misma escena completamente teñida de azul, como si no fuera capaz de distinguir otros colores?

Bueno, sí que lo sabía. La idea flotaba vagamente dentro de sí mismo pero le gustaría apartarla. Suprimirla. Borrarla definitivamente.

La idea. O más bien la imagen.

El azul del techo de su habitación. Un color que nunca le había gustado y que ahora… le evocaba a todo lo relacionado con ella.

Oyó que lo llamaban y se volvió. El mar quedó a su espalda pero la imagen lo seguiría acompañando durante algo más que todo el día.

Todo el tiempo de su vida hasta que asumiera que el azul ya formaba parte de su pasado. Si no, seguiría viviendo a través de los cristales de ese color.

Elena Pacheco

Tangram VI.5: Un mal día/Tocata y fuga

 

Eduardo Alonso. Un mal día.

Eduardo Alonso. Un mal día.

Tocata y fuga

En principio pensé que el protagonista volvía. Que regresaba a su hogar y lo encontraba, abandonado y maltrecho, o que se iba porque el sitio al que pertenecía se había convertido en un solar deshecho, y desolado.

Concluí que sí, que se iba. En algún momento de su pasado habría tenido que huir de su situación o de la de su país, y empujado por la necesidad, por la perentoria urgencia de salvaguardar un resquicio de dignidad, había partido tras un mejor presente y un prometedor futuro.

Luego observé la mole tras él y la historia comenzó a cobrar sentido, porque ese tipo de edificaciones ha proliferado últimamente en todos los rincones del mundo; espacios imaginados desde la opulencia para la opulencia que acaban convertidos en vertederos de escombros, en disfunciones del paisaje, en armatostes disruptivos de la vida social y económica. Y entonces decidí que el protagonista llegaba a su destino tras una larga peregrinación, después de luchar contra sus propios temores, contra su propia miseria y su incapacidad para reconocerse suficientemente fuerte para transformar su entorno. Que tras correr huyendo había comenzado a recorrer el camino hacia un destino que le esperaba con las puertas tan cerradas como cuando encontró las razones para irse o para volver.

Y así es como llega a cualquier lugar del planeta, para hallarlo tan desolado, triste, desahuciado y roto como el lugar desde el que partió, como cualquier lugar abandonado por quien necesita que todo cambie pero no está dispuesto a cambiarlo.

Juan Reyes