Tangram XI.2: Sin título/Círculos de una exposición

Jack Bernal. Tangram Project XI

Jack Bernal, Sin título.

Círculos de una exposición

Ni ninguna postura puede ser mantenida durante el tiempo de espera ni ningún café dura caliente el tiempo necesario. Una clepsidra atascada marca el paso del tiempo, y durante todo ese tiempo no pasa nada, aunque todo pase. Yo casi me fui en su momento y aquí sigo, a la espera, y se nos fue Manolo Feo y algunas condolencias suenan a publicidad encubierta.

El objeto expuesto es mucho más pequeño que la información que hay sobre él, es un guiño del artista, que espera sorprender al espectador. Pero el espectador es difícil de sorprender porque a estas alturas ya se espera cualquier cosa.

Hay un edificio antiguo remozado y rediseñado como sala multiusos, y el arquitecto espera un gran galardón por ello en lugar de ceder los honores al constructor original, y el político que cobró comisiones por adjudicar ese proyecto espera no ser pillado en el trapiche mientras los mortales esperamos que pague por ello, como cabe esperar.

Un capitel dórico con volutas me sirve de contrapeso mientras espero pensando en Manolo y en que se me enfría el café, en que ningún político podrido irá a la cárcel mientras haya quien espere obtener rédito de sus acciones y mientras los espectadores no lleguen con las ansias de sorpresa a flor de piel, y en que, si tras cinco años de espera, no tengo aquello por lo que espero desesperaré, y las zapatillas de correr con las que espero llegar lejos no habrán servido más que de atrezo.

Juan Reyes

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Tangram X.2: Islada/La cara oculta del tangram

larraitz. Islada ('reflejo'). 2015

Larraitz. Islada (‘reflejo’). 2015

La cara oculta del tangram

Cuántas cosas habré escrito viendo la vida de otros desde mi ventanal plomizo mientras la mía quedaba a salvo parapetada en un lugar que siempre imaginé seguro. Cuántas pedradas dirigidas a mí habré creído oír a lo largo de lo que siempre supuse retiro y recogimiento y no fue más que reclusión y soledad.

He vuelto a mirar por la ventana hacia la que paseantes llenos de vida miraban con curiosidad, que fotografiaban o señalaban mientras comentaban con ojos expresivos a saber qué burradas de las que siempre sospeché ser el centro.

Durante una tregua del habitual bullicio marrullero callejero, llegó hasta mí el sonido de una palabra que se alejaba mucho de aquellas que siempre había creído dirigidas a mí con saña, mofa, tirria, befa y desdén. Tangram.

Esperé a que la calle se volviera desierto y fui a pisar el otro lado de la acera de cuyo contacto había perdido el recuerdo y levanté la vista hacia la ventana de mi propia casa, una ventana cuyo exterior no había vuelto a mirar desde los tiempos del cólera. Y entonces lo vi, entre láminas de cristal y líneas de plomo. Primero pensé que no era un tangram porque mi vidriera estaba hecha con más de siete piezas y en ese pensamiento me mantuve, obstinado. Luego, de nuevo en la paz de mi cárcel concluí que un juego bien puede tener más de siete piezas y salí a la calle, a reconciliarme con la vida.

Juan Reyes

Tangram IX.2: sin título/La Pantalla

Jack Bernal, sin título, 2015.

Jack Bernal, sin título, 2015.

La pantalla

En la venta atiende una mujer entrada en años. Los vecinos especulamos, pero nadie sabe exactamente cuál es su edad. En cada compra pago un poco más de lo que pagaría por lo mismo en cualquiera de los supermercados, asumo que es la venta de guardia.

Ocho años llevo yendo a comprar a esa venta mercadería varia: frutas para el desayuno, algo de pan, aceite cuando es urgente, cerveza cuando sorprende una visita, cebolla si ha germinado antes de usarla. Tenemos un breve intercambio de saludos murmurados y de comentarios tan vacuos como diplomáticos, pago y me vengo rezongando por el precio al que tiene aquello que vende.

Hoy, de esa venta, me traje a casa algo excepcional. Me lo regaló la mujer que atiende en ella, una mujer de la que nadie sabe exactamente su edad. Algo cuyo valor ahora estimo incalculable y que me hace pensar que todos esos pocos céntimos de más en cada compra han estado estupendamente invertidos.

Llevaba semanas taciturno, enfurruñado, casi huraño. Y ese día fue cuando la mujer y yo conseguimos empatar una conversación de más de cuatro vocablos. Empezó ella. Con sus años y su sapiencia. Fue entrando poco a poco y yo acabé confesando: las elecciones, los partidos eternos y sus eternas mentiras; los homosexuales como yo, la sociedad retrógrada y las falsas morales; el trabajo o la falta de él, la tiranía de las corporaciones y dueños del mundo…

Me regaló un gran sombrero protector. Jamás había sido tan feliz.

Juan Reyes

Tangram VIII.5: De paseo por las calles del Cielo/El Mar

Mari Carmen Rodriguez Mijares, De paseo por las calles del Cielo. 2014.

Mari Carmen Rodriguez Mijares, De paseo por las calles del Cielo. 2014.

El mar 

Al principio me pareció extraño, pero luego fui entendiéndolo poco a poco a medida que conseguía relajarme todo lo que uno puede relajarse con media botella de güisqui y tres tequilas, o cuatro, recorriéndote las venas en un ciclo que parece no tener fin, y mientras tu espalda trata de amoldarse a las irregularidades del suelo de una estrecha calle lagunera.

En el ir y venir del zoom del cerebro y en las vueltas y revueltas del mundo, o de mi estómago, entreveía imágenes que yo creía reales mezcladas con etiquetas de Johnnie Walker y Jose Cuervo. Imágenes de edificios irregulares, de coches deformes, de transeúntes de dos cabezas y cuerpos amorfos. Hasta que caí, traté de incorporarme y decidí por fin que el suelo desigualmente nivelado, pero homogéneamente orinado, era un lugar tan bueno para yacer como cualquier otro.

Y entonces vi el mar. Al principio formaba parte de la ruleta que gira y gira gracias a vapores creados por los amigos Johnnie y Jose, luego la masa de agua fue cediendo el paso a una extraña formación de olas en forma de escaques y finalmente quedó definido. El mar. Ese mar que siempre acompaña a los isleños a donde quiera que vayamos.

La Laguna tiene mar. Lo juro. Yo lo he visto, aunque no lo haya vuelto a ver. Aunque sepa que no volveré a verlo a menos que salga de nuevo con los colegas a por media botella de güisqui y tres tequilas, o cuatro.

Juan Reyes

Tangram VII.4: Saudade/No foto, no problemo

Patxi Granado, Saudade. De la serie Sueños de Papel. Agosto, 2014.

Patxi Granado, Saudade. De la serie Sueños de Papel. Agosto, 2014.

No foto, no problemo 

Huidizo, ropajes sueltos, pinta de moro con los brazos cargados de relojes baratos, carteras de plástico y abalorios. Le vi levantar paladas de arena con sus zapatillas y escamoteando hasta su sombra dirigirse a cuantos se cruzaban en su camino, más pendiente siempre de si alguien le observaba que de aquel a quien asaltaba con su arrastrado y lastimero español.

Con el calor, lo que me apetecía era mantenerme bajo la escuálida sombra del chiringuito y vaciar a sorbos largos la jarra de cerveza, y en eso estaba cuando se vino hacia mí, el brazo izquierdo adelantado como mostrador de bazar chino, la frente con perlas más auténticas que las de los abalorios, que emitían ruido de plástico al entrechocar.

Así mis posesiones no fuera a ser que las intenciones del moro, negro, o lo que fuera aquel tipo que pretendía interrumpir mi solaz veraniego, me obligaran a abandonar la tranquilidad de la playa para poner una denuncia por robo en alguna comisaría cercana. Entonces, deshaciéndose de su temor a amenazas con uniforme por un instante, me miró, me sonrió y me dio los buenos días con su extraña entonación, y me pareció el saludo más sincero que jamás me hubiesen regalado.

Quise inmortalizarlo para subir su imagen al Facebook como trofeo de unas vacaciones anodinas. Pero dijo algo parecido a “no foto, no problemo” y la foto salió movida. Yo sólo quería robarle una foto a un superviviente de las miserias de un humano como yo, pero no pude.

Juan Reyes

Actualizaciones varias

Aunque se supone que nos hemos tomado unos días libres, no hemos podido evitar ponernos a trabajar para tener listas y al día nuestras bases de participación.

Hemos actualizado las Bases Generales(adaptándolo a la pieza nueva), así como añadido la Ilustración a la lista de piezas, como parte definitiva y estable de nuestro proyecto. Aún nos falta pulir alguna cosita, pero ¡ya tenéis otro modo en el que desarrollar vuestras habilidades creativas!

Como regalo para el fin de semana, os dejamos los tangrams actualizados de las dos primeras piezas de ilustración de nuestro proyecto:

Francis Ortega añadió Transformación al final del Túnel a Tangram I.8: La Oscuridad/Sombras… de Gabriela Guevara y Laura Antúnez de la Maza

Carolina Pingarrón añadió Vacío dentro del Armario a Tangram IV.2: Vacío/Dentro… de Carolina Vita y Juan Reyes.

Recordad, el lunes volvemos a la carga con Tangram Project VII. ¡Atentos a las redes sociales!